Se trata de escuchar una hora que demuestre la relación de diferentes estilos de música con la oscuridad. La carencia de luz logra que, como le sucede al invidente, uno preste más atención a lo que entra por sus oídos.

El recorrido comienza con un homenaje a las canciones tristes, “Holocaust” de una banda de power pop llamada Big Star que ya prácticamente se había separado en 1974, cuando la grabaron. Una pieza dramática que avanzaba las claves del posterior rock independiente y que nadie quiso publicar hasta cuatro años después.

Aunque si hablamos de gente trabajando en la semi oscuridad y pre visualizando música y métodos de hacer música que después triunfarían, los neoyorquinos de Silver Apples merecen una mención especial por ser los primeros en usar la electrónica en el contexto del rock. “Oscillations” la graban solo con voz, batería y una montaña de osciladores que había ido expulsando, como en una pesadilla futurista, al resto de los humanos del grupo.

La oscuridad ha sido también un referente estético en el mundo del pop, especialmente después de la aparición de los británicos Bauhaus a finales de 1970. “Bela Lugosi’s Dead” fue el primer single que editaron, y consiguió permanecer dos años en las listas de ventas de su país, mientras miles de jóvenes cambiaban su look para adoptar cabellos crepados y sombras de ojos tan negras como el color que les vestía de la cabeza a los pies.

Hay géneros más luminosos y alegres como el deep house que también arrancaron de las tinieblas. De la penumbra de los antros gay del downtown neoyorquino, entre transexuales pasados de drogas, y con diyeis que siempre que miraban a la pista del club donde tocaban solo veían humo de cigarros apagándose en el suelo. Terre Thaemlitz retrató esos tiempos cuando en 2008 se inventó el alias de DJ Sprinkles.

Dos ejemplos más: el hip hop a mediados de los noventas tuvo una rama dedicada a ser el equivalente del género gore del cine, sustituyendo la hipertrofia del ego en el barrio por historias macabras en lo que se llamó Horrorcore.

Todo nació con Dr. Octagon, un personaje de origen extraterrestre que ejercía como ginecólogo y cirujano en un hospital, según decían las delirantes rimas del rapero Kool Keith que se pueden escuchar en “Blue Flowers” y las demás canciones del álbum ‘Gynechologist” (1996). El otro ejemplo viene de llevar al extremo la cumbia rebajada; el argentino Zurita remezcla “Ghost Rider” de uno de los dúos oscuros por excelencia de la historia de la música: Suicide.

El reverso tenebroso llevado al límite también protagonizó la primera parte de la carrera de The Third Eye Foundation del inglés Matt Elliott. Discos como “Ghost” (1997) son emblemas de un subgénero del drum n’ bass llamado drill n’ bass que andaba en las antípodas de la fiesta con sus tenebrosas atmósferas. Títulos de tracks como “Corpses as Bedmates” sugieren tanto como el título del disco con el que regresó a la vida el proyecto el pasado 2010, ‘The Dark’.

El rock tiene decenas de ejemplos de ese coqueteo con las tinieblas y el averno. Empezamos con Zombie Zombie, dúo francés que participará en el SXSW 2011 interpretando su último trabajo, una selección de temas de soundtracks de ese maestro del cine de terror que es John Carpenter, creador de la saga ‘Halloween’.

Si hablamos de metal, los que iniciaron esa estética diabólica que lo ha caracterizado fueron los Black Sabbath de Ozzy Osbourne y Tommy Iommi –aquí representados por unos Butthole Surfers inspirados en ellos en el tema “Graveyard” y sampleados por Ice T y Jello Biafra en su “Don’t Worry Be Happy”.

Aunque los más pasados en este asunto de lo oscuro sin lugar a dudas fueron los adscritos al black metal. Procedentes de un país del norte de Europa de lo más aburrido –Noruega- el ejemplo nos llega a través de “Freezing Moon” de Mayhem. Una banda con un cantante que se suicidó, y donde su bajista y letrista, Varg Vikernes, fue condenado por asesinar al guitarrista del grupo y por haber prendido fuego a varias iglesias. Razones suficientes para haber dejado fuera del tracklist a Alice Cooper, Misfits o Marilyn Manson que parecen lindos corderitos celestiales a su lado.

Cierra la sesión musical una banda que no podía faltar en una selección que pretenda retratar el significado de lo oscuro en el mundo musical, The Cure, aunque el “Jumping On Someone Elses Train” que escuchas lo interpreta el irreverente Neoangin, proyecto musical del dibujante alemán Jim Avignon.